Entonces dices que has de jugarlo todo:
pelotas de trapo y suave luz
cicatrizante.
Desdén alevoso e inocente robo a tus espaldas
-gran logro de tu deseo-
Entonces retornas errática:
Más ilusión alucinada y sed
que no conoces.
Entonces la luna y tu alma y unos ojos
llamándote de siglos.
Bien lo sabes, y tus ojos dibujan
mi figura de horizonte.
Entonces callas:
las calles te devuelven la esperanza.
Y yo vivo mi futuro encarnado de tus días
no esperando nada, pues muero en un segundo
de mortales
plegarias.
Y vuelvo a mirarte.
Entonces sonríes
de nostalgia.